MANOS UNIDAS DENUNCIA QUE LOS INTERESES ECONÓMICOS PREVALECEN SOBRE EL DERECHO A LA SALUD Y LA RED SANITARIA UNIVERSAL

En los países menos desarrollados la mala salud no es sólo consecuencia de la pobreza, sino también su causa.




El pasado sábado 7 de abril se celebró el Día Mundial de la Salud y con este motivo Manos Unidas destaca que la salud de la población está intrínsecamente ligada a su capacidad de desarrollo, y que, si ésta es mala, se ve afectada la capacidad laboral y productiva de las personas. Esta situación es más grave en los países más empobrecidos, donde se suele necesitar de más fuerza física para poder trabajar. Pero, además, Manos Unidas quiere resaltar que, en muchas ocasiones y en numerosos países, los enfermos y personas más débiles se ven estigmatizados de manera que, además de la pobreza y la enfermedad, sufren la exclusión. Son precisamente las personas más pobres y las que viven en zonas más dispersas, las que tienen más dificultades para acceder a servicios sanitarios pero que es la mercantilización de las medicinas lo que más impide que se respete el Derecho a la Salud.

"El derecho a la salud es una cuestión de justicia social y de responsabilidad personal", asegura Fidele Pogda, coordinador del Departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas. "Millones de personas viven torturadas por la enfermedad y la pobreza y esta situación exige cambios decisivos. El derecho a la salud y a bienes tan básicos como los fármacos y las vacunas está gravemente amenazado por los desequilibrios económicos del mundo." Pogda recuerda que el 97% de la mortalidad por enfermedades infecciosas tiene lugar en países en desarrollo y, en cambio, la mayor parte de los nuevos fármacos destinados a curar enfermedades del mundo desarrollado y cada vez se invierte menos en vacunas y en investigación para las enfermedades mortales que se dan en el mundo en desarrollo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que el 40% de la población mundial no tiene cobertura sanitaria; porcentaje que aumenta hasta el 80% en 44 países de América, Asia, y África, y más aún en zonas rurales. En los países más pobres hay más de 400 millones de personas que no tienen acceso a los servicios básicos de salud. Así, este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide la Cobertura Sanitaria Universal (CSU) y que los líderes mundiales se comprometan con medidas concretas para promover la salud de todas las personas y para que en cualquier lugar cualquier persona pueda tener acceso a servicios de salud esenciales y de calidad sin que dependa de su economía. También desde la ONU el tercer Objetivo de Desarrollo Sostenible-ODS pide "Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades" porque, a pesar de algunos avances, se necesitan todavía muchas más iniciativas para erradicar por completo muchas enfermedades evitables.

A pesar de estas demandas de la comunidad internacional, un tercio de la población mundial no tiene acceso a las medicinas, y esto tiene que ver, sobre todo, con el alto coste de los medicamentos. Y aunque las declaraciones internacionales establecen que la protección de la propiedad intelectual no debe impedir la protección de la salud pública de los más pobres y reconoce su derecho a producir e importar genéricos, estos acuerdos no se cumplen. De hecho, la enfermedad es hoy un negocio multimillonario en el que los resultados se miden en términos de beneficios. "Asistimos impasibles a que las grandes corporaciones farmacéuticas, propietarias de las patentes de los medicamentos, presionen a los gobiernos y empresas de países del Sur que han fabricado sus propias medicinas a precios muy inferiores" asegura Pogda. "Se argumenta que esta fabricación viola los derechos de propiedad intelectual, sin tener en cuenta el derecho a la salud ni la más mínima responsabilidad social y solidaria hacia las personas".

Con el objetivo de preservar la salud y prevenir las enfermedades en los países más pobres, en el último año, Manos Unidas ha realizado 110 proyectos sanitarios de cooperación en algunos de los países más empobrecidos de África, América y Asia y en ellos ha dedicado el 19% del total de sus recursos (6.237.922 €) para beneficiar cerca de 800 mil personas (764.640 beneficiarios). En este sentido, la ONG ha centrado su esfuerzo en este sector en la creación, el equipamiento y la mejora de infraestructuras sanitarias, la promoción de campañas de vacunación y de medicina preventiva, la formación de promotores de salud, el refuerzo de la atención materno-infantil, la formación en alimentación y nutrición adecuadas, la sensibilización sobre prevención y control de enfermedades endémicas, la dotación de agua potable y saneamiento.