INFORME FOESSA EN BALEARES: CáRITAS ADVIERTE QUE 243.000 PERSONAS DE LAS ILLES BALEARS ESTáN EN UNA SITUACIóN DE EXCLUSIóN SOCIAL, UN 21,5% DE LA POBLACIóN TOTAL

Baleares es la tercera CCAA con más exclusión de todo el territorio español por detrás de Canarias y Extremadura.




La salida de la crisis económica y laboral no ha ayudado a mejorar la vida de muchos ciudadanos de las Islas Baleares. Así se desprende del VIII Informe FOESSA Baleares 2018 que Cáritas Regional ha presentado esta mañana en Palma. El secretario técnico de la Fundación FOESSA, Raúl Flores, ha apuntado que la exclusión social en las Islas se ha enquistado dando paso a la denominada sociedad estancada.

El informe FOESSA en Baleares señala que 1 de cada 5 personas sufre exclusión social en nuestra comunidad, un porcentaje que en cifras se contabiliza en 243.000 personas en situación de exclusión, y dentro de este grupo se sitúa un grupo especialmente vulnerable, la población en situación de exclusión social severa que se sitúa en 98.000 personas. Son personas y hogares sobre las que recae la desigualdad y precariedad en sus diferentes formas: vivienda insegura e inadecuada, paro persistente, precariedad laboral extrema y su invisibilidad por los partidos políticos. Y dentro de este bloque, encontramos 38.000 personas a las que el informe denomina como la sociedad expulsada, que únicamente se preocupan de poder sobrevivir día a día.

El informe también da una buena noticia: la recuperación económica y de empleo ha permitido que 34.000 personas en Baleares hayan abandonado el umbral máximo de la exclusión. La sociedad integrada (aquella que no tiene dificultades para tener una vida digna) ha mejorado pasando a representar un 43% de la población, pero dentro de esta franja se está produciendo una grieta por su base: un grupo de 211.000 personas que a pesar de estar en el espacio de la integración, se encuentran en una situación de inseguridad, siendo los primeros en incorporarse al espacio de exclusión si se produce una desaceleración económica.

Nuestra comunidad autónoma es donde más ha crecido la desigualdad entre pobres y ricos. Baleares está entre las comunidades españolas y europeas donde hay mayor desigualdad en términos de renta, y es que la renta media en Baleares se ha incrementado un 11% en los últimos 10 años, pero esta subida solo ha sido del 0,6% entre la población con menos ingresos, siendo este uno de los resultados de una salida de la crisis basada en el crecimiento del empleo de baja calidad.

El 21,5% de la población balear vive situaciones de exclusión, de los que el 8,7% padece pobreza severa y el 12,8% pobreza moderada. En el cómputo nacional, Baleares es la tercera CCAA con más exclusión, tras Canarias (29,1) y Extremadura (23,2). Sin embargo, el índice de exclusión severa en Baleares es superior al de Extremadura.

Según el informe, hay cuatro factores fundamentales que marcan el riesgo social en las Islas como son la vivienda, el trabajo, el conflicto social y la salud.

La vivienda, motor elemental de la desigualdad
La vivienda es un factor clave de la desigualdad y las dinámicas de exclusión social en las Islas, tal y como apuntó Raúl Flores en la presentación del informe. Un total de 85.000 personas viven con la incertidumbre de quedarse sin hogar, 120.000 personas viven en viviendas inadecuadas, y un dato más en este apartado es que un 14% de la población balear está en el umbral de la pobreza severa después de descontar gastos o deudas relacionadas con el pago de la vivienda y los suministros. El acceso a una vivienda digna se ha convertido en un derecho inaccesible para muchas familias, que sufren la inseguridad e inadecuación de su hogar, y una influencia notable sobre los recursos económicos, el estado de salud y los proyectos vitales de los más jóvenes.

El trabajo como factor de integración
En el ámbito laboral, la temporalidad de los contratos de trabajo en nuestra comunidad es un factor clave de la situación social, y es que los contratos de corta duración están generando trabajadores pobres y excluidos. La tasa de trabajadores en pobreza severa se eleva hasta el 8,6% y el 19,6% de los trabajadores están en situación de exclusión, por lo que tener un trabajo no garantiza salir de la pobreza y la exclusión. Un dato también significativo que aparece en el estudio es que el paro de larga duración 2018 alcanza el 24% triplicando la cifra registrada en 2007.

El conflicto social, tercer factor de riesgo
Las situaciones de conflictos sociales (conductas anémicas, adicciones, malos tratos, relaciones vecinales y familiares deterioradas) afectan al 13,7% de la población balear, el 32,1% de la población en situación de exclusión —lo que supone una afectación doble— y el 34,7% de la población en situación de exclusión severa. En términos de evolución, si se tiene en cuenta el conjunto de la población, la proporción de la población afectada por situaciones de conflictos sociales ha aumentado considerablemente entre 2013 y 2018, pasando del 5,1% al 13,7%. Raúl Flores apuntó que los dos indicadores que registran un incremento mayor en los últimos 5 años, en este apartado, y que a la vez son más elevados respecto de la realidad del conjunto de España son: las relaciones conflictivas dentro del mismo hogar (4.000 hogares) y las adicciones (48.000 hogares).

Otro indicador del apartado del conflicto social es que el 27,9% de la población señala haber percibido algún tipo de discriminación, el doble que en España, sea por razones de sexo (20%) o por razones de etnia ( 11%).

El acceso a los servicios de salud, factor de desigualdad
El acceso a los recursos sanitarios básicos que no cubre la sanidad pública, según apuntó Raúl Flores, es también otro indicador de exclusión en la sociedad balear, especialmente en las personas que tienen una discapacidad, donde la exclusión social se duplica.

La falta de recursos económicos ha supuesto que un 10% de la población balear haya dejado de comprar medicinas o haya parado un tratamiento por esta falta de ingresos, una realidad que también repercute a la hora de acceder a un tratamiento bucodental, donde 1 de cada 4 personas no va al dentista. El Informe FOESSA también destaca que 4.000 personas en situación de dependencia y que necesitan ayuda de otra persona no la reciben por falta de recursos económicos.

Perfiles sociodemográficos de la exclusión en Baleares
Los hogares que registran tasas de exclusión más elevadas son aquellas en las que la persona sustentadora principal tiene menos de 30 años (32%), sin estudios completos (29%), parada (80%) y su origen es de algún país extracomunitario (47%), con un hogar con menores (27%) especialmente monoparental (37%) y de familias numerosas.

De estos datos, Raúl Flores apuntó que se consolida la mayor exposición a la exclusión de familias con niños, y recalcó que "la pobreza se hereda, es una marca de transmisión intergeneracional, y si en la niñez has tenido una situación de dificultad económica la situación de riesgo de exclusión se duplica en la edad adulta".

Además, la probabilidad de estar en el espacio de la exclusión es mayor para las personas de nacionalidad extranjera. El 21% de la exclusión social en Baleares es de fuera de la UE. Muchas personas están instaladas en el miedo ante una sociedad del descenso y la pérdida de estatus. "Es importante y urgente establecer una conversación cívica con los que sienten miedo hacia la inmigración, comprender sus razones, pero explicarles los significado de la hospitalidad", remarcó el secretario técnico de FOESSA.

Gasto en protección social
Las Islas Baleares también se caracterizan por un gasto en protección social inferior a la media española. El gasto medio anual en las Islas Baleares por el conjunto de las administraciones públicas en el ámbito de la protección social asciende a 2.840 euros por habitante, de los cuales el 78,8% fueron financiados por la Seguridad Social, el 11,1% por la administración central, el 7,2% para las corporaciones locales y el 2,8% por la administración autonómica. El gasto público en prestaciones sociales es en las Islas Baleares un poco más bajo que el que se realiza en el conjunto de España, donde el gasto medio en protección social ascendió en el período analizado a 3.215 euros. Si bien el gasto de la administración central —316 euros frente 288 en el conjunto de España— y, especialmente, el gasto local más elevado, el gasto de la Seguridad Social y, en mayor medida, el gasto autonómico, son mucho más reducidos.

Participación social y políticas públicas
En el informe FOESSA se constata una pérdida de la calidad de nuestra democracia. En Baleares sólo un 21% muestra un interés en la participación política, un porcentaje que baja al 6,2% si son personas en situación de exclusión social.

La mayoría de la población sigue apostando por el Estado del Bienestar como mecanismo de protección social y 3 de 4 personas de las Islas optaría por tener más prestaciones y servicios pagando más impuestos, un dato que está por debajo del conjunto de España.

Propuestas de futuro
El secretario técnico de la Fundación FOESSA, Raúl Flores, ha planteado mecanismos de inclusión de la ciudadanía para invertir esta situación de sociedad desvinculada. Ha hablado de:

- La necesidad de crear un nuevo escenario con responsabilidades compartidas. Un sector público con administración pública, entidades no lucrativas y empresas sociales, con las iniciativas ciudadanas.

- Repensar el modelo de prestaciones y rentas condicionadas o mecanismos de rentas garantizadas.

- Construir un tejido social que piense en común.

Para finalizar Raúl Flores recalcó que la reflexión que sale después de los resultados del informe FOESSA en Baleares es que estamos en una "sociedad desvinculada, donde cada vez es más difícil hacerse cargo de las personas que quedan detrás, y por eso es necesario revincular seleccionados y la construcción de comunidad tendrá una papel esencial."