"EL úLTIMO DíA DEL AñO CELEBRAMOS LA MEMORIA DE UN ACONTECIMIENTO QUE NOS INVITA A ABRIRNOS A UNA REALIDAD NUEVA Y DIVERSA QUE YA NOS CONFIGURA"

El obispo afirmó en su homilía de la 'Festa de l'Estendard' que "tenemos que poner más humanidad a todo aquello que emprendemos".




En el marco de la secular fiesta del Estandarte, el 31 de diciembre la Iglesia de Mallorca celebra una misa para dar gracias a Dios por la proclamación del Evangelio en nuestra isla, y su vigencia en el año 1229 hasta el día de hoy. Una fiesta celebrada en la Catedral, la Iglesia Madre de las iglesia de Mallorca, porque, tal y como afirmó Mons. Taltavull en su homilía, "forman parte de nuestra memoria histórica aquellos acontecimientos que han marcado de forma definitiva el caminar de nuestro pueblo. Concepto de país, de tradición viva, de cultura, de lengua, de rasgos identitarios que se han ido consolidando con el paso de los siglos y que tienen su origen en una fecha que ha sido siempre punto de referencia importante."

Abogó a continuación por el diálogo, dificultado en múltiples ocasiones por la no voluntad de servir al bien común. Así, "solo merecen credibilidad aquellas actitudes y aquellos gestos que son un testimonio de coherencia y de honradez personal y con la mirada puesta en el bien de todos". Todo, para asegurar el compromiso con la realidad desde "la acogida, la protección, la promoción y la integración de las personas más vulnerables y excluidas".

Así, continuó en su homilía, el recuerdo de la reconstrucción de la sociedad isleña del 1229 nos lleva a preguntarnos "qué tipo de reconstrucción necesitamos para que nuestro ámbito de convivencia, tanto humano y social como ecológico nos sea favorable para el desarrollo normal de toda persona y de la misma sociedad": "Los cristianos no podemos de ninguna manera ocultar que para reflexionarlo tenemos el referente innegable de la persona de Jesucristo, del Evangelio y del mismo pensamiento social de la Iglesia".

El Estandarte, en este caso el de la fe en Jesucristo, camino, verdad y vida, "manifiesta una adhesión incondicional a una persona que, para nosotros, es el referente más fiable. A partir de él, levantamos el Estandarte de la honradez y la honestidad en todo lo que hacemos, el de la coherencia de los hechos con los principios que los rigen, el de la actuación que mira el bien común, el de la fidelidad a una tradición viva y un pueblo que a lo largo de los siglos la ha mantenido y se sigue esforzando por mantenerla".

Su intervención acabó con unos aspectos concretos en cuanto a "hacernos solidarios de un esfuerzo común que comprende todas las dimensiones de nuestra vida en lo que aún tenemos que poner más voluntad y más calidad humana": Aceptar que la familia "es la célula básica de la sociedad sobre la que todo se construye"; la necesidad de "dar pasos valientes personales y colectivos tanto a nivel de sensibilización, de educación, como de actuación en el cuidado de la creación"; el trabajo y la prevención en la educación ante la proliferación de hechos violentos y la valoración de la riqueza cultural de nuestra lengua, como "vehículo de buen entendimiento y de expresión de los sentimientos personales más íntimos".

La Fiesta del Estandarte conmemora la entrada en la Madina Mayurqa, a partir de entonces llamada Ciudad de Mallorca, de las tropas de la Corona de Aragón de Jaime el Conquistador que el 31 de diciembre de 1229 vencieron los sarracenos. Este episodio histórico puso fin al reino almohade y a la Mallorca musulmana. La Fiesta conmemora así el nacimiento de la Mallorca actual y es una de las más antiguas de Europa, ya que data del siglo XIII. Los actos principales se celebran en la plaza de Cort, con una ceremonia civil presidida por el Estandarte y el retrato de Jaime I, y en la Catedral, con una eucaristía de acción de gracias.