DOS NUEVOS SACERDOTES PARA LA IGLESIA DE MALLORCA


10 de julio de 2017. 11:09h.

Francesc J. Bernabéu Bonet y Joan Femenia Ávila ya son sacerdotes de la Iglesia de Mallorca.




Francesc J. Bernabéu Bonet y Joan Femenia Ávila ya son sacerdotes de la Iglesia de Mallorca. El obispo administrador apostólico de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull, presidió la celebración de la Eucaristía en la Catedral de Mallorca, durante la cual fueron ordenados sacerdotes el pasado 9 de julio en la Catedral de Mallorca.

Durante la ceremonia se puso de manifiesto la rica simbología de estas celebraciones. En primer lugar se hace un llamamiento a aquellos que deben ser instituidos, por su nombre, que nos recuerda la llamada de Cristo a sus discípulos, seguida de la petición de la Iglesia de ser ordenado. Acto seguido, el obispo administrador pronunció la homilía dirigida especialmente a los nuevos ordenandos. Así, comentó cómo "no somos propietarios de unas demarcaciones parroquiales ni dueños de unos territorios, sino pastores de un pueblo al que la Iglesia nos envía y, en palabras de Jesús, debemos servir hasta estar dispuestos a dar la vida. También el pueblo lo debe entender, afirma Mons. Taltavull, "y debe ayudar al pastor a ejercer su misión, compartiéndola con todo lo que le corresponde".

A la vez, siguiendo la vocación de Jeremías, exhortó a los nuevos sacerdotes a "la fraternidad sacerdotal, la voluntad de trabajo en equipo, la presencia en el corazón del pueblo, la alegría de contar con los demás y compartir con alegría la diversidad de dones que el Señor reparte para el bien de todos". Además, aseguró: "Es la amistad con Cristo y el amor apasionado al pueblo lo que nos da el equilibrio de una vida feliz y llena de sentido". Y todavía más adelante: "Que vuestra palabra, sencilla, como hablaba el Señor, llegue al corazón de los que os escuchan. Hablad de forma sencilla, hablad a los corazones. Esta predicación, que deja pasar la Palabra para hacer de ella alimento con el estudio y la oración, será verdadero alimento que nutre, fortalece y libera de toda anemia espiritual".

D. Sebastià señaló las preferencias de Jesús y las prioridades que estas muestran en su acción pastoral: Los enfermos, la atención en el momento de las exequias, la marginación social y la pobreza espiritual, situaciones "que precisan nuestra presencia, nuestra cercanía y nuestro afecto de pastores".

Después de la homilía se acercaron los futuros sacerdotes y manifestaron su disposición de vivir de acuerdo al Evangelio proclamado, a la obediencia y a la vida de servicio y oración. Otro gesto simbólico se produjo en las letanías: los elegidos se tumban, signo de servicio y de entrega, mientras se van invocando los santos de la Iglesia.

El momento de la ordenación tiene lugar con la imposición de manos sobre las cabezas en silencio de los elegidos, que están arrodillados ante el obispo y se sigue con la imposición de las vestiduras litúrgicas propias. Los nuevos sacerdotes recibieron después la patena y el cáliz. También, después de la imposición de las vestiduras, son ungidas las manos de los ordenados. Después de esta unción el obispo da el abrazo de paz a los ordenados, que comparte también con otros presbíteros, signo de paz y de comunión con la Iglesia.


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