LOS PEREGRINOS DE LA UNIDAD DE PASTORAL CONCLUYEN SU ESTANCIA EN ROMA CON MOTIVO DEL 50 ANIVERSARIO DE LA CORONACIÓN DE SANTA MARIA LA MAYOR DE INCA


19 de octubre de 2017. 14:21h.

En los últimos días han celebrado la eucaristía en la basílica hermana de Santa María Maggiore de Roma y han visitado las tumbas de los patrones de Inca.



El centenar de peregrinos de la Unidad de Pastoral de la Virgen ha dedicado los últimos días de su estancia en Roma a visitar dos lugares emblemáticos para los inqueros: la basílica de Santa Maria Maggiore y las tumbas de sus patrones, los santos Abdón y Senén. La basílica papal de Santa María Maggiore está hermanada desde el pasado mes de mayo con la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Inca, una filiación que se produjo con motivo del 50 aniversario de la coronación de la imagen de Santa María la Mayor de Inca. Los peregrinos de la Unidad de Pastoral de la Virgen se reunieron en la basílica romana para celebrar la eucaristía, que presidió Mons. Antoni Vadell, obispo auxiliar de Barcelona y ex rector de la agrupación de parroquias de la Virgen. Tras la celebración, y como gesto de comunión, hubo un intercambio de regalos entre las dos comunidades. Los peregrinos mallorquines entregaron a Valentí Miserachs, canónigo de Santa María Maggiore, una casulla blanca bordada con punto mallorquín, confeccionada por dos costureras del grupo.

La peregrinación de la Unidad de Pastoral también hizo una parada en la iglesia de San Marcos, donde descansan los restos de los dos patrones de Inca, los santos Abdón y Senén. Allí fueron recibidos por el rector y después de que mosén Pere Fiol recordara la historia y el martirio de Abdón y Senén hicieron una oración. Durante los cinco días de peregrinación a Roma, los fieles de la Unidad de la Virgen también pudieron orar ante las tumbas de San Pedro y San Pablo y asistieron a la audiencia del miércoles con el papa Francisco en la plaza de San Pedro, además de visitar otros lugares emblemáticos de la ciudad. Los peregrinos han vuelto a Mallorca con las palabras del Papa resonando en la memoria: "Esperad la venida del Señor con las lámparas encendidas", les dijo Francisco, invitándoles a mantenerse vigilantes para el encuentro con el Señor. Un encuentro que el Papa dijo que sería "un abrazo, una alegría enorme" y por eso los invitó a vivir con esperanza y a no dejarse llevar por el pesimismo porque en la vida "no hay noche tan larga que pueda hacer olvidar la alegría de la aurora".


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