PARROQUIA, ¡SOMOS IGLESIA ENTRE LAS CASAS!


03 de noviembre de 2017. 10:10h.

Artículo semanal de Mons. Sebastià Taltavull



¡No es el edificio, sino las personas, piedras vivas! Se nos pide pasar de un concepto estático, físico y geográfico, a una visión dinámica, relacional, muy humana y fraterna. No vale decir tanto "la parroquia es", como "la parroquia somos", acentuando la presencia cristiana, la encarnación en medio de un barrio, de un pueblo, de una ciudad, mezclados entre la gente como la sal en la comida para darle sabor, como el alma en el cuerpo para darle vida. "Las buenas estructuras sirven cuando hay una vida que las anima, las sostiene y las juzga. Sin vida nueva y auténtico espíritu evangélico, cualquier estructura nueva se corrompe en poco tiempo" (EG 26). Nuestras parroquias son más que un edificio, aunque tengan las puertas abiertas todo el día.

El edificio material muestra la identidad de un pueblo. ¿Imagináis la ciudad de Palma sin la Catedral y las iglesias? ¿Cómo sería la fisonomía de nuestros pueblos de Mallorca sin la iglesia parroquial situada en su corazón? Si esta es la configuración material que lo identifica, ¿qué hacemos por su identidad espiritual, por su influencia en las casas y los ambientes? La clave es el sentido de misión, salir de cualquier cierre, abandonando las propias comodidades y teniendo la osadía de ir allí donde no ha llegado la luz del Evangelio. Cuando decimos que "la parroquia somos la iglesia entre las casas", decimos espacio físico de encuentro y presencia evangelizadora.

¿Qué hacer, pues, para renovar la parroquia? El papa Francisco dice que "la parroquia no es una estructura caduca porque puede tomar formas muy diferentes que requieren la docilidad y la creatividad misionera del pastor y de la comunidad" y la define como "presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración" (EG 28). Sugiere que se esté muy cerca de la gente, que sea ámbito de viva comunión y participación y que se oriente completamente a la misión. ¡Ya tenemos trabajo!


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