"CON SAN ALONSO DESCUBRIMOS LA SANTIDAD QUE DIOS NOS PIDE"


02 de noviembre de 2017. 12:38h.

Palma acogió la clausura del Año San Alonso Rodríguez.



Con una eucaristía en la Catedral de Mallorca presidida por el administrador apostólico de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull, se puso punto y final a los actos conmemorativos del 400 aniversario del nacimiento de San Alonso Rodríguez. Un ejemplo, en palabras de Mons. Taltavull, "de persona feliz que ha encontrado la plenitud de su vida, su felicidad, en Dios". Y es que, en la víspera de la fiesta de Todos los Santos, "celebrar la fiesta de un santo nos abre a la contemplación de la presencia y de la acción de Dios en las personas". Con San Alonso descubrimos cómo Dios quiere que participemos de su santidad, ya que "desde el inicio de nuestra vida estamos llamados a ello".

La lectura de las Bienaventuranzas encontró su eco en el recuerdo de la vida de San Alonso Rodríguez, quien encontró la fuerza del amor del Señor en una vida sencilla y humilde: "Una humildad que se transformó en acogida de las personas, bondad, buen trato. En todo el mundo que entraba por la puerta veía a Jesús".

Tras los actos celebrados los pasados ​​meses de abril y mayo en su Segovia natal, Palma acogió la clausura de un año que ha contado con diversos actos: Peregrinaciones, celebraciones, conferencias, exposiciones y ejercicios espirituales se han sucedido a lo largo de estos meses de celebraciones. San Alonso Rodríguez
Alonso Rodríguez (Segovia, 1532 - Palma, 1617) es el Patrón de los Hermanos de la Compañía de Jesús. Nació y vivió en Segovia, inició estudios en Alcalá de Henares, ingresó a la Compañía en Valencia y vivió y murió en Montesión de Palma, y ​​allí reposan sus restos mortales, junto a otros recuerdos.

A la muerte de su mujer e hijos, este comerciante arruinado y fracasado decidió renovar su vida por completo. Ingresó en la Compañía de Jesús a los 39 años y su principal tarea fue la de ser portero en el Colegio Montesión de Palma. Modelo de humildad y de vida interior, se esforzó por vivir la presencia de Dios constantemente. Su profunda sensibilidad y trato espiritual, que hacían que fuera corriendo a abrir la puerta con la alegría de recibir al mismo Dios, hizo que lo buscaran para recibir consejo y guía espiritual, desde el más pobre hasta el virrey o jesuitas como San Pedro Claver, apóstol de los esclavos negros.

Por orden de sus superiores escribió un tratado espiritual que hoy ocupa tres gruesos volúmenes. En estos escritos, así como en su vida ejemplar, Alonso Rodríguez se muestra como un verdadero místico que ilumina, desde una sencilla portería, la misión de la Compañía universal.

Murió con fama de santidad y su vida nos sigue transmitiendo enseñanzas. Fue declarado Venerable en 1626; el Gran y General Consejo lo nombró patrón de la Ciudad de Palma y de la Isla de Mallorca en 1632. En 1760, Clemente XIII decretó el grado heroico de sus virtudes, pero la expulsión de España del orden jesuita (1767) y la posterior supresión (1773) en fueron retrasar la beatificación hasta 1825, por el papa León XII, y su canonización hasta el 15 de enero de 1888 por el papa León XIII.


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