FELICITACIÓN DE NAVIDAD DEL OBISPO DE MALLORCA


22 de diciembre de 2017. 09:42h.

"Es Navidad si en toda relación humana somos ejemplo de cercanía real y cordial, si somos capaces de empatía y ternura, si en el otro descubrimos a Jesús presente para acogerlo y amarlo."



Es un gesto entrañable que por las fiestas navideñas nos felicitemos, e incluso lo hagamos gente muy diversa. Esto quiere decir que nos unen muchos motivos que hacen que nos deseemos felicidad, todo el bien posible y el trabajo por un año nuevo lleno de paz y concordia. Nos impulsa a hacerlo el gozo de compartir la buena noticia de la Encarnación de Dios en la historia, la venida de Jesús, su Hijo, nacido de la Virgen María en un rincón olvidado del mundo entre los más pobres. Las «preferencias» de Jesús por los pobres encuentran en ello su mejor testimonio.

Vaya, desde nuestra querida tierra de Mallorca, mi felicitación navideña, mi deseo de paz y felicidad para ti i para todos en estas fiestas de Navidad, Año nuevo y Epifanía, unidos al Señor en la oración y en el esfuerzo de llegar con humilde actitud de servicio a los que más nos necesitan. La razón es que el corazón de Dios tiene un lugar preferencial para los pobres, tanto que Él mismo «se hizo pobre» (2Co 8,9) en la persona de Jesús de Nazaret.

La Iglesia que vive la Navidad no puede olvidar esta trayectoria de Jesús, hasta llegar a la Cruz y la Resurrección. «Estamos llamados –dice el papa Francisco– a descubrir a Cristo en los pobres, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos» (EG 198). De hecho, es «pobre» según el Evangelio cualquier persona que padece una necesidad humana o espiritual, exclusión social o enfermedad, penuria económica o ignorancia cultural, soledad o falta de amor.

Por todo ello, es Navidad si en toda relación humana somos ejemplo de cercanía real y cordial, si somos capaces de empatía y ternura, si en el otro descubrimos a Jesús presente para acogerlo y amarlo, tal y como Él nos lo asegura: «Todo lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40), es Navidad si nos acercamos a la mesa de la Eucaristía para acogerle a Él «que viene» y quiere habitar entre nosotros.

Con todo mi afecto, recibid un abrazo fraternal.


0 COMENTARIS