MONS. TALTAVULL: "VAYAMOS A LO ESENCIAL, QUE ES SERVIR AL PUEBLO A TRAVÉS DE CADA PERSONA"


01 de enero de 2018. 11:45h.

Mons. Sebastià Taltavull presidió la "misa de la Conquista", con motivo de la Fiesta del Estendard.



Mons. Sebastià Taltavull presidió la "misa de la Conquista", con motivo de la 'Festa de l'Estendard' el pasado 31 de diciembre. La Fiesta conmemora la entrada en la Madina Mayurqa, a partir de entonces llamada Ciudad de Mallorca, de las tropas de la Corona de Aragón de Jaime el Conquistador que el 31 de diciembre de 1229 vencieron a los sarracenos. Este episodio histórico puso fin al reino almohade y en la Mallorca musulmana. La Fiesta conmemora, pues, el nacimiento de la Mallorca actual y es una de las más antiguas de Europa, ya que data del siglo XIII.

En su homilía, Mons. Taltavull presentó la fiesta "como un signo identitario de unidad para hacer de la mallorquinidad un símbolo de cohesión social, de trabajo en favor de los derechos de las personas, de defensa de todo aquello que constituye nuestro talante más específico, las costumbres , las tradiciones, la lengua, el patrimonio cultural, artístico y el medio natural que hacen tan bella anuestra isla y, a sus habitantes". Una aportación, por tanto "de lo mejor que somos, sabemos y tenemos", y la voluntad de "reconocer la importancia de un pasado en lo que nos constituyó como pueblo y la proyección de futuro que tiene que poner la sus raíces en un presente que estamos haciendo y que depende totalmente de nosotros". También exhortó a la "cultura del encuentro", como actitud que huya del enfrentamiento persistente.

La dimensión religiosa, continuó Taltavull, llena de sentido la fiesta que se celebra, donde los cristianos se ven implicados, aunque "como Jesús, seamos una «senyera» combatida, discutida e incluso con el intento de la exclusión y el descarte". Por ello, repitió una vez más que "no podemos callar".

También hizo referencia a la fiesta de la Sagrada Familia, celebrada por la Iglesia ese mismo 31, poniendo a la institución familiar como elemento que pone a nuestro alcance "el valor de la confianza como base sólida de estima y buen trato" . Así, recogió de la Palabra de Dios algunos consejos prácticos para hacernos nuestros, como "la compasión, la bondad, la humildad, la serenidad, la paciencia, la estimación y el perdón".

Finalmente, propuso las cuatro piedras angulares para responder al drama de los migrantes y refugiados, "drama que sigue siempre vivo y actual, y nos es tan cercano que hace de nuestro mar Mediterráneo un riesgo para los que buscan refugio y lo atravesarán con malas condiciones o sufriendo la muerte que hará del Mare Nostrum un cementerio". Estos son: acoger, proteger, promover e integrar.


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