"HAGAMOS DE LA IGLESIA UNA FRATERNIDAD, Y DE NUESTRA SOCIEDAD UN LUGAR DE COMPROMISO"


14 de junio de 2018. 19:15h.

La festividad de San Antonio de Padua tuvo lugar, como cada año, día 13 de junio, fueron muchos los fieles devotos que se acercaron a la iglesia de los Capuchinos para venerar su imagen.



La festividad de San Antonio de Padua tuvo lugar, como cada año, día 13 de junio, fueron muchos los fieles devotos que se acercaron a la iglesia de los Capuchinos para venerar su imagen.

Por la tarde fue el momento de la misa solemne, presidida por el obispo Sebastià Taltavull, quien comentó cómo el Santo "integró en su vida como don de Dios lo que ve claramente: Que el gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer y no vivir de acuerdo a lo que cree". Llegar a ser "de su misma talla" es nuestra tarea diaria, "haciendo así de la Iglesia una fraternidad y de nuestra sociedad un lugar de respuesta, de compromiso, donde hacemos realidad lo que Jesús pide a sus seguidores: Ser sal que da buen sabor".

Una de las actividades más tradicionales es la bendición de los panecillos de San Antonio, que posteriormente se pusieron a la venta en bolsas, junto con velas y estampas. Esta tradición deriva de la ayuda a los pobres, como buen discípulo de San Francisco de Asís.

El "Pan de San Antonio", la obra solidaria de los capuchinos de Palma, nació con la fundación del convento en el siglo XVII, y se inspira en la sensibilidad social del santo franciscano, contemporáneo de san Francisco. La obra ha concretado esta ayuda a los necesitados de acuerdo con los diversos tiempos y circunstancias: Desde la "Sopa del Pobre" hasta la actual distribución de comida. El equipo de voluntarios, unos setenta, con los frailes de la fraternidad, hacen posible la atención a unas quinientas personas diariamente con el "desayuno", y trescientas familias semanalmente con bolsas de comestibles.


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