BALTASAR MORELL Y DANILO DE URZEDA YA SON SACERDOTES DE LA IGLESIA DE MALLORCA


25 de junio de 2018. 11:32h.

Más de 1.000 personas, familiares, amigos y feligreses de las parroquias donde están desarrollando su tarea, se congregaron en el templo mayor de Mallorca para acompañar a los dos nuevos sacerdotes.



"Hoy, queridos Baltasar y Danilo, comenzáis de lleno este tiempo de dedicación que será toda la vida, ya que el compromiso que hacéis hoy ante Dios y la Iglesia es para siempre y es de siempre." Así comenzaba la homilía de la festividad de San Juan Bautista en la Catedral, este 24 de junio, en la que fueron ordenados sacerdotes dos jóvenes de la diócesis, Baltasar Morell Fuster y Danilo de Urzeda Pereira. Más de 1.000 personas, familiares, amigos y feligreses de las parroquias donde están desarrollando su tarea, se congregaron en el templo mayor de Mallorca para acompañar a los dos nuevos sacerdotes.

Un servicio "humilde", y "de entrega total por amor al Señor y a los hermanos", a ejemplo de Cristo. Justo después del Evangelio, se llamó a los que debían ser instituidos por su nombre, lo que nos recuerda la llamada de Cristo a sus discípulos, seguida de la petición de la Iglesia de ser ordenado: "Cuando en el momento de la llamada habéis dicho «¡estoy aquí!» habéis manifestado vuestra libre respuesta a la llamada del Señor, escuchada hace tiempo, madurada lentamente en el silencio de su corazón, ya manifestada en la ordenación diaconal y hoy hecha pública de manera definitiva." Llegaba entonces el momento de la homilía, durante la cual el obispo les exhortó a destacar por la "sencillez de trato, por la capacidad de acogida, por la disponibilidad a la hora de servir, por la sensibilidad social hacia los más pobres, por la atención a los enfermos, por la facilidad de hacer asequible el Evangelio con palabras sencillas y hechos que lo demuestren, por la predicación atenta a la Palabra y a la vida de la gente, por la vida de oración y por el signo de ser testigos de una Iglesia de corazón generoso y de puertas abiertas, «donde todo el mundo debe poder participar de alguna manera en la vida eclesial»"

Después de la homilía se acercaron los futuros sacerdotes y manifestaron su promesa de celibato ante el obispo, seguido de la manifestación de voluntad sobre su disposición de vivir de acuerdo al Evangelio proclamado, a la obediencia y a la vida de servicio y oración. Otro gesto simbólico se produjo en las letanías: los elegidos se tumbaron en el suelo, signo de servicio y de entrega, mientras se iban invocando los santos de la Iglesia.

El momento de la ordenación tiene lugar con la imposición de manos sobre las cabezas en silencio de los elegidos, que están arrodillados ante el obispo y se sigue con la imposición de las vestiduras litúrgicas propias. Los nuevos sacerdotes reciben así la patena y el cáliz. También, después de la imposición de las vestiduras, son ungidas por el obispo las manos de los ordenados. Después de esta unción el obispo da el abrazo de paz a los ordenados, que comparte también con otros presbíteros, signo de paz y de comunión con la Iglesia.

Baltasar Morell Fuster, natural de Palma y de 34 años, actualmente sirve en la Unidad Pastoral de las parroquias de Inca, Lloseta, Biniamar, Mancor de la Vall, Selva y Caimari.

Danilo de Urzeda Pereira nació hace 25 años en Brasil. Actualmente sirve a las parroquias de Pollença y Puerto de Pollença y es formador del Seminario Menor.


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