Sencelles vibra un año más con la fiesta de la beata Francinaina Cirer


04 de marzo de 2019. 18:42h.

De manera especial en este 50 aniversario de la ofrenda floral.



Brillante y memorable en todos los sentidos fue la jornada del pasado 27 de febrero, en la que el pueblo de Sencelles se ponía nuevamente en pie para celebrar la fiesta de la Beata Francinaina Cirer y el cincuentenario de la ofrenda floral. Este acto es el más multitudinario y popular de todos los que se organizan en torno a la beata sencellera y atrae cada año a cientos de paisanos y devotos suyos venidos de todas partes. Ellos, con sus ramos, tejen el tapiz floral multicolor que embellece el monumento que preside, desde el lugar más preeminente, la plaza del pueblo. Este, obra del escultor Jaume Mir (1955), con motivo del presente aniversario ha podido ser restaurado gracias al patrocinio del Ayuntamiento de Sencelles. La tradición de la ofrenda floral fue iniciada en 1969 gracias al impulso de Sor Margarita Casasnoves y Llobera, Hermana de la Caridad que entonces estaba en Sencelles ejerciendo de maestra en el antiguo Colegio de San Vicente de Paúl y sus alumnos, un buen número de las que, año tras año, aunque participan. Un nuevo trabajo del investigador local Jordi Llabrés Sans, presentado el 25 de febrero, recoge el testigo y la historia de esta fiesta (La Ofrenda Floral, 50 años de tradición, editado por la Fundación Mossèn Bartomeu Oliver Amengual).

Aunque en el programa de celebraciones de este año han tenido cabida las exposiciones, la música, la cultura, los espacios lúdicos, solidarios y de oración, los actos principales se centraron en el día 27 de febrero. La noche anterior, como de costumbre, se celebró una vigilia de oración en torno al sepulcro de la Beata. El día de la fiesta, por la mañana, el obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull, como un devoto más de Sor Francinaina peregrinó hasta Sencelles para sumarse a la fiesta. Presidió la misa de los peregrinos y, después, participó activamente de la Ofrenda en medio de la multitud y participando de las expresiones festivas propias de este acto. Cuando la comitiva llegó a la Plaza, la encargada de hacer el pregón y de saludar a todos los visitantes ha sido este año la profesora Caterina Maria Aloy Gual, y el niño Guillem Cerdà Muñoz puso por primera vez palabra a un bellísimo poema que, compuesto por Antelm Ferretjans Llompart, ensalza la Ofrenda de quienes aman a Sor Francinaina. El acto celebrado posteriormente y destinado a los niños y niñas participantes, también fue presidido por el Sr. Obispo.

Por la tarde, la solemne concelebración de la Eucaristía fue presidida por Mn. Josep Adrover. Durante la velada la asociación Tia Xiroia, entidad organizadora de todas las celebraciones, obsequiaba a los presentes con chocolate e invitándolos a visitar algunos puntos del pueblo, relacionados directamente con la vida de la Beata Francinaina, que para esta ocasión habían sido iluminados artísticamente.


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