«¿Por qué buscáis entre los muertos a aquel que vive?»


21 de abril de 2019. 10:57h.

La vigilia pascual expresa el paso de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida nueva en la resurrección de Jesús.



La Vigilia Pascual en la noche del Sábado Santo es la parte medular del triduo pascual de la Pasión y Resurrección de Cristo, y en consecuencia la culminación del año litúrgico. La víspera del Domingo de Pascua, precedido por la "madre de todas las vigilias", como se la conoce popularmente, es la parte final del triduo, el cual comenzó con la cena del Señor, el Jueves Santo, y que alcanzó el culmen el viernes Santo con la conmemoración de la Pasión de Jesús en la cruz.

Si durante el día del Sábado Santo la Iglesia aún está de duelo por la muerte del Salvador, por la noche estalla de alegría. Se realiza la bendición del fuego nuevo y del agua, lecturas, letanías, la profesión de fe y bautizos de feligreses.

La celebración comenzó en el exterior del templo, donde se bendijo el fuego nuevo, de las brasas del cual se encenderá el Cirio Pascual -Luz de Cristo- que efectivamente simboliza el mismo Cristo resucitado.

Tras la procesión de entrada se entona el Pregón pascual, antiguo himno alusivo a la noche de Pascua que habla de la gloria de la Resurrección de Cristo, que envolverá toda la liturgia de esta noche. Luego continúa con la Liturgia de la Palabra, en la que se proclaman siete relatos del Antiguo Testamento alusivos al plan salvífico de Dios, intercalados con salmos o cánticos del Antiguo Testamento y oraciones que se intercalan entre lectura y salmo.

"El Dios en quien creemos es el Dios de la vida, el que ha resucitado a Jesús de entre los muertos y hoy nos invita a la alegría de organizar nuestra vida para llegar a vivir como Él, ya en este mundo y para siempre", comentó Mons. Taltavull en su homilía en la Catedral de Mallorca. Y continuó: "Esta noche santa, en la que nos hemos llenado de la fuerza de la Palabra de Dios y hemos rezado y cantado con ella, exulta de alegría y nos unimos a toda la Iglesia que entona el Aleluya. Guiados por la luz del Cirio pascual, que representa a Cristo resucitado, Luz del mundo, hoy compartimos esta gran y verdadera noticia: ¡Cristo vive! ¡Cristo ha resucitado! ¡Cristo ha vencido a la muerte!"

El tercer símbolo tiene lugar cuando toda la Iglesia renueva sus promesas bautismales, se bendice la pila bautismal y se recita la letanía de los Santos que nos une en oración con toda la Iglesia.


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