Enfermos, ancianos y profesionales de la salud celebran la Jornada Mundial del Enfermo


11 de febrero de 2020. 19:18h.

Personas cercanas a la Pastoral de la Salud, enfermos, familiares, personal sanitario y voluntarios se hicieron presentes en la Eucaristía presidida por el obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavu



La Diócesis celebró la Jornada Mundial del Enfermo en la Basílica de Sant Miquel este martes 11 de febrero. Personas cercanas a la Pastoral de la Salud, enfermos, familiares, personal sanitario y voluntarios se hicieron presentes en la Eucaristía presidida por el obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull. Con el lema "Acompañar en la soledad", el Dicasterio para la Promoción Humana Integral de la Persona propone como tema para la Jornada Mundial del Enfermo del 11 de febrero: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré "(Mt 11,28). Así, «se proponen fijarse en una de las causas de este cansancio que piden ser aliviadas: la soledad. Con solo ojear los datos de la soledad nos damos cuenta de que tiene las dimensiones de una auténtica epidemia. Según el Instituto Nacional de Estadística, se estima que en España hay 4,7 millones de hogares unipersonales. Dos millones de personas mayores de 65 años viven solas. Más de 850.00 mayores de 80 años viven solos y muchos presentan problemas de movilidad».

En su homilía, Mons. Taltavull agradeció a todos los presentes su compromiso para "aliviar la soledad de tantos". Cuántas personas notan en su vida que se ha ido acortar el círculo de personas que la rodeaban y poco a poco pierden el acompañamiento".

La celebración anual de la Jornada Mundial del Enfermo tiene como objetivo sensibilizar al Pueblo de Dios y, por consiguiente, las diversas instituciones sanitarias católicas y la misma sociedad civil, ante la necesidad de asegurar la mejor asistencia posible a los enfermos: ayudar al enfermo a valorar, en el plano humano y sobre todo en lo espiritual, el sufrimiento; hacer que se comprometan en la pastoral sanitaria de manera especial las diócesis, las comunidades cristianas y las familias religiosas; favorecer el compromiso cada vez más valioso del voluntariado, recordar la importancia de la formación espiritual y moral de los agentes sanitarios y, finalmente, hacer que los sacerdotes diocesanos y regulares, así como todos los que viven y trabajan junto a los que sufren, comprendan mejor la importancia de la asistencia religiosa a los enfermos.


0 COMENTARIS