Sor Ana Maria del Santísimo Sacramento será recordada en Palma con una placa conmemorativa


11 de marzo de 2020. 10:03h.

La placa está instalada en la fachada lateral de la iglesia de Santa Catalina de Sena.



El teniente de alcalde de Cultura y Bienestar Social, Antoni Noguera, el concejal de Educación, Política Lingüística y Distrito Norte, Llorenç Carrió, la coordinadora de Cultura, Francisca Niell, el director general de Difusión Cultural, Marcos Augusto, el vicario general del Obispado, Antoni Vera, y otros representantes de la iglesia de Mallorca, así como la doctora y escritora Rosa Planas, asistieron a la inauguración de la placa en honor de la ilustre escritora Ana Maria del Santísimo Sacramento, una de las escritoras y místicas más importantes del siglo XVII. La placa está instalada en la fachada lateral de la iglesia de Santa Catalina de Siena —en el número 9 de la plaza de la Porta Pintada— lugar donde profesó su fe, vivió y también murió.

Sor Ana Maria del Santísimo Sacramento nació en Valldemossa el 5 de enero del 1649 como Margarita Beneta. En 1677 ingresó en el convento de las dominicas de Santa Catalina de Palma, donde tomó el nombre religioso de sor Ana Maria del Santísimo Sacramento. Es la primera monja de la que se tiene constancia de que haya dejado obra escrita y fue, también, una de las primeras mujeres en escribir literatura en catalán. Cultivó la mística de raíz luliana.

Una de las obras más destacadas de la escritora son los comentarios al libro de Ramon Llull Llibre d'Amic e Amat. Se trata de 94 versículos comentados entre 1687 y 1691. Son escritos místicos, de carácter muy personal, que la monja dominica expresa a partir de una formación de base conventual y, por tanto, limitada (cita la Biblia, en especial los Salmos, así como oraciones y otros textos de los devocionarios al uso). Sor Ana Maria es una mística que tiene visiones abundantes, que normalmente se relacionan con la divinidad, y que se expresa con una familiaridad con Cristo que no deja de llamar la atención.

Sor Ana escribió también interesantes textos narrativos, de carácter fragmentario, donde vacía su sufrimiento interior que encuentra consuelo en los diálogos con Dios, presentados como reales, donde otra vez predomina un tono muy familiar con el que Jesús se dirige a la monja. Escribió también poesía mística, formulada con dísticos monorimos con versos de cinco más cinco, que presentan una cierta falta de rigor formal.

Según Rosa Planas, "la placa hace referencia a todos los siglos de olvido y de ignorancia sobre esta destacada figura. Queremos hacerle justicia."


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