"La Pascua brota en medio del dolor de la pandemia"


11 de abril de 2020. 23:30h.

La Iglesia celebra la Vigilia Pascual con el sabor agridulce de la situación actual y la Pascua del Señor.


"No temáis! ¡La paz sea con vosotros!" Estas fueron las primeras palabras de Jesús resucitado, y hoy, Vigilia Pascual, han resonado en una Catedral vacía pero con un intenso ambiente de oración, en una celebración presidida por el obispo Sebastià Taltavull.

Precedida por la aclamación del Pregón pascual, y coronada por los cantos jubilosos del Gloria y el Aleluya, la oración comunitaria de esta noche "pide que la celebración de estas fiestas pascuales encienda en nosotros el deseo de las cosas del cielo, para que podamos llegar con corazón puro a la fiesta de la luz eterna". A partir de aquí, y al ritmo de la historia de la salvación, la Palabra de Dios proclamada, escuchada y meditada, "espera nuestra respuesta y nos prepara para vivir intensamente la alegría de la Pascua".

En su homilía, Mons. Taltavull recordó cómo "la renovación interior, que estamos trabajando en esta larga Cuaresma, encuentra ahora su momento culminante y podemos renacer de nuevo en nuestro compromiso de seguimiento y de adhesión a Jesucristo".

La fiesta gozosa de la Pascua se vive este año de manera diferente, "una Pascua que brota en medio del dolor de la pandemia, que aún nos mantiene confinados en casa y nos pide recurrir a nuestro interior, a la verdadera intimidad con Dios, la que en estos días santos estamos descubriendo un poco más de lo habitual".

Y concluye: "El anuncio de Pascua encuentra todavía la resistencia de la oscuridad que esparce la enfermedad del coronavirus e impide ver más allá. Pero la luz está, el sol ha salido, la Pascua da noticia de que la muerte es vencida porque Jesús ha resucitado."


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