Santos Abdón y Senén, patrones de la ciudad de Inca


03 de agosto de 2020. 12:52h.

No faltó la eucaristía patronal en la Parroquia de Santa María la Mayor, presidida por el obispo Sebastià Taltavull y acompañado por los sacerdotes del pueblo.



La ciudad de Inca goza desde tiempos remotos del patronazgo de los santos mártires Abdón y Senén. Es excusa para hacer fiesta en la ciudad del Raiguer, siempre con las restricciones impuestas por la nueva normalidad. No faltó la eucaristía patronal en la Parroquia de Santa María la Mayor, presidida por el obispo Sebastià Taltavull y acompañado por los sacerdotes del pueblo. En su homilía, reflexionó sobre la actualidad del concepto del martirio, y de la persecución encubierta o no que actualmente sufren los cristianos: "Los mártires de los primeros siglos tenían muy clara la doctrina de Jesús. Entendían que significaba el seguimiento de Jesús y dar la vida por él". Y es que una de las constantes de la historia del cristianismo ha sido la persecución, aunque hoy en día.

Santos Abdón y Senén
A la hora de hablar de la vida y de la muerte de los santos, muy a menudo se mezcla la historia con la leyenda. El caso de los patrones Abdón y Senén no es diferente de los demás, y muchas veces cuesta discernir lo que pueda ser leyenda de lo que ciertamente es historia. Sin embargo, Mn. Pere-Joan Llabrés ya apunta que pocos son los datos que conservamos sobre la vida de los santos y que las fuentes de las que disponemos hoy en día solo nos hacen saber su nombre, el día que murieron y donde fueron enterrados.

Según nos cuenta la leyenda, Abdón y Senén eran dos hermanos gemelos, príncipes de Persia. Cuando el emperador romano Decio (201-251) conquistó este reino se llevó a algunos cristianos junto con Abdón y Senén a Córdoba, donde se convirtieron al cristianismo. En aquella ciudad hispánica, el emperador Decio hizo matar a los cristianos y los dos nobles fueron acusados ​​de haber amortajado sus cuerpos, y por ello condenados a muerte y conducidos de nuevo a Roma. Una fuente de gran importancia a tener en cuenta es la Legenda aurea, la cual nos relata los hechos sucedidos en el martirio de los dos santos. Ante la negativa de adorar los ídolos romanos y renunciar al cristianismo, fueron condenados a morir en el circo romano entregándolos a las fieras. Una vez ante las bestias y viendo que los animales se rendían a los pies de los santos, estos fueron asesinados y sus cuerpos dejados ante el ídolo del Sol hasta que, tres días después, el diácono Quirino los recogió y los alojó en su casa. Según el primer calendario romano conservado, la muerte de Abdón y Senén tuvo lugar el 30 de julio del año 250.


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