El Obispo de Mallorca ha presidido la misa del día de la Virgen de la Salud, patrona de la ciudad de Palma, en la parroquia de San Miguel


09 de septiembre de 2020. 15:00h.

Mons. Sebastià Taltavull ha rogado a la Virgen de la Salud, pidiéndole esperanza y protección para toda la sociedad ante la pandemia de la Covid-19.



El obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull, ha presidido la misa del día de la Virgen de la Salud, patrona de la ciudad de Palma. Se ha celebrado este martes 8 de septiembre a las 19h en la parroquia de San Miguel de Palma. Mons. Sebastià Taltavull ha rogado a la Virgen de la Salud, en un contexto de incertidumbre y miedo ante la Covid-19. El obispo se ha dirigido a los asistentes a la Eucaristía: "En este momento que vivimos, desconcertante y difícil, tenemos que ayudar a las personas a llevarse bien, a pensar con los demás, a respetar las distancias, y las medidas higiénicas ". Ha pedido cordura y respeto, ya que "en estos momentos la prioridad es la salud de las personas"

El obispo de Mallorca ha reconvertido la homilía de esta misa en una plegaria. Una oración del Obispo Mons. Sebastià Taltavull:


Bajo tu protección nos refugiamos, oh Santa Virgen, Madre de la Salud, por la dramática situación que vivimos llena de sufrimientos y angustias que oprimen al mundo entero, además de a nuestro pueblo. Acudimos a ti, Virgen y Madre Nuestra, y buscamos refugio bajo tu protección.

Oh Virgen, Madre de la Salud, girad hacia nosotros vuestros ojos misericordiosos en esta pandemia y consolad a los que se encuentran confusos y lloran por la pérdida de sus seres queridos, a veces sepultados de una manera que incluso hiere en el alma. Sostenga aquellos que están angustiados porque para evitar el contagio no pueden estar cerca de las personas enfermas. Y dad confianza a los que viven en el miedo hacia un futuro incierto tanto en las consecuencias sanitarias como en la crisis económica y la crisis de falta de trabajo.

Madre de la Salud, implorad a Dios que esta dura prueba termine y que volvamos a encontrar un horizonte de esperanza, bienestar y paz. Como en Caná de Galilea, intercede ante tu Hijo, pídele que consuele a las familias de los enfermos y las víctimas, y que abra sus corazones a la esperanza. Madre Nuestra, Madre de la Salud, proteja a los médicos, los enfermeros y enfermeras, a todo el personal sanitario, a los voluntarios que combaten en primera línea y arriesgan sus vidas para salvar las de los demás. Acompañad su heroico esfuerzo y concédelos los fuerza, bondad y salud.

Manteneos al lado de los que asisten a los enfermos noche y día en su casa, en los hospitales y en las residencias. Mantened vivos y presentes a los sacerdotes que en solicitud pastoral y compromiso evangélico acompañan a los enfermos y tratan de sostener y ayudar a todos. Madre de la Salud, ilumina las mentes de los hombres y las mujeres de ciencia para que encuentren soluciones adecuadas para vencer el virus. Asistid, Madre Nuestra de la Salud, a los gobernantes de nuestra ciudad, de nuestras islas y del Estado, y a todos los líderes de las naciones para que actúen con sabiduría, diligencia y generosidad, socorriendo los que no tienen lo necesario para vivir, y planificando soluciones económicas y sociales de largo alcance y con un espíritu de solidaridad.

Santa María, Madre de la Salud, tocad las conciencias para que el dinero utilizado en el aumento y el perfeccionamiento del armamento sea destinado a promover estudios adecuados para la prevención de futuras catástrofes similares. Haga crecer en el mundo el sentido de pertenencia a una gran familia, tomando conciencia de lo que nos une a todos, porque con un espíritu fraterno y solidario podamos salir con ayuda de las numerosas formas de pobreza y situaciones de miseria que hay.

Animad la fortaleza con la fe, la perseverancia en el servicio y la constancia de la oración. Oh María, Madre de la Salud y consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos, haz que Dios nos libere con su mano poderosa de esta terrible pandemia y que la vida pueda retomar su curso normal con serenidad y con gozo. Nos encomendamos a ti, porque iluminéis nuestra ciudad que os tiene por patrona, para que brilléis en nuestro camino como fuente de salud, signo de salvación y esperanza. Oh, Clementísima, oh, Piadosa, oh, Dulce Virgen María, Virgen de la Salud. Amén.



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