Manos Unidas destina más de 3,2 millones de euros para apoyar a 1,2 millones de personas en 33 países del mundo como respuesta a la crisis global por la Covid-19


07 de octubre de 2020. 13:00h.

India, en Asia, Sierra Leona, Camerún y Etiopía, a África, y Haití en América Latina, son algunos de los países donde más intervenciones ha llevado a cabo la ONG.



Más de 35,2 millones de personas contagiadas y una cifra oficial de muertes que supera el millón de personas, convierten a la pandemia de Covid-19 en una de las peores catástrofes para la humanidad que se recuerdan, con una crisis sanitaria sin precedentes y una crisis económica y social de la cual, para muchos países, será difícil recuperarse.

"Estamos hablando de millones de personas que, sobre todo en los países más empobrecidos, han necesitado, y todavía necesitan, de la asistencia humanitaria para poder sobrevivir", asegura Encarne Escobar desde el área de Proyectos de Manos Unidas. "Nunca, en los más de sesenta años de historia de Manos Unidas, habíamos recibido tantas solicitudes de ayuda de emergencia desde tantos países".

La ONG de la Iglesia católica ha intentado dar respuesta a estos requerimientos con rapidez, porque "de estas ayudas dependía, en gran medida, que centenares de miles de personas en grave riesgo pudieran hacer frente a las consecuencias económicas y sociales más inmediatas derivadas de la crisis", explica Escobar. "Con los fondos enviados se han podido reforzar y equipar, además, algunos centros médicos en países en los cuales los que la asistencia sanitaria y la infraestructura clínica son extremadamente deficitarias y en los cuales poder posar en práctica las medidas de prevención del contagio del virus es prácticamente imposible", añade Encarne Escobar.

En estos seis meses, Manos Unidas ha aprobado 129 proyectos de emergencia (fundamentalmente kits de comer, productos de higiene y material sanitario) por un importe superior a los 3,2 millones de euros, que han llegado además de 1,2 millones de personas de América Latina, Asia y África, a las cuales la pandemia y sus consecuencias económicas abocaban a situaciones desesperadas.

"Por la urgencia de la situación, nos hemos visto obligados a adoptar programas y estrategias a corto plazo, y en algunos países también a medio plazo, para orientar nuestras acciones hacia la asistencia humanitaria de carácter urgente", explica Escobar. "Además, siempre en contacto con nuestros socios locales, hemos trabajado para reformular 178 proyectos que teníamos ya en marcha, con el fin de adaptar sus actividades y objetivos en el nuevo escenario mundial que nos ha tocado vivir y en el cual las previsiones de aumento de las cifras del hambre y la pobreza son demoledoras", añade.

Principales países receptores

En Asia, Manos Unidas ha aprobado 42 iniciativas de emergencia, por importe de 575.000 euros, de las cuales 35 se han destinado a apoyar a los sectores de población más vulnerables de India. "En un país en el cual un alto porcentaje de la población vive en unas condiciones de pobreza difícilmente imaginables –en la calle, en viviendas infrahumanas, sin agua potable, sin saneamiento, con ingresos paupérrimos y con un acceso a la asistencia sanitaria muy escaso–, es casi imposible frenar el avance del virus y sus consecuencias", explica Ramón Álvarez, coordinador de proyectos de Manos Unidas en Asia.

"Las costumbres y tradiciones ancestrales impensables en sociedades del siglo XXI, además de las enormes diferencias económicas, han hecho todavía más evidentes las grandes carencias a las cuales se enfrentan millones de personas en India. En Manos Unidas hemos prestado especial atención a los sectores de población tradicionalmente más desprotegidos: viudas, ancianos, trabajadores informales, mujeres o grupos tribales", informa Álvarez.

Así mismo, en América Latina, Manos Unidas ha invertido ya más de 1.5 millones de euros en 44 proyectos de emergencia que han priorizado la ayuda a poblaciones indígenas y campesinas y a las mujeres, sectores de población a los cuales el confinamiento ha llevado, además de pobreza, un incremento de la violencia que ya de por sí venían sufriendo.

Haití es el principal receptor de las ayudas de Manos Unidas en América Latina. "Aquí –explica la hermana Gloria Inés González–, la pandemia ha llevado consigo daños que van mucho más allá del meramente sanitario. El coste de la vida se ha disparado y está ahogando a las personas que se han quedado sin ingresos, por lo cual en unos meses estaremos hablando de hambre", advierte la religiosa.

En África, destacan las intervenciones destinadas a mejorar la infraestructura sanitaria y los equipamientos de centros de salud, en un continente donde "la debilidad de los sistemas sanitarios es más que evidente", explica Mabel Ibáñez, coordinadora de proyectos de Manos Unidas en el continente.

"Esto nos ha llevado a acompañar a nuestros socios en diferentes procesos de preparación ante la llegada de la Covid-19. En Sierra Leona, por ejemplo, hemos podido comprobar como la dramática experiencia del brote de ébola de hace unos años dejó un aprendizaje que ha estado de gran utilidad para prevenir los contagios. Y en Camerún, la RDC o Etiopía, algunos de los hospitales que Manos Unidas ha contribuido a poner en marcha están siendo de gran ayuda en estos meses de pandemia. Los proyectos de sensibilización y de ayuda alimentaria también han estado esenciales en países como Malaui, donde el gobierno tuvo que elegir entre que su población muriera de hambre o de coronavirus", asegura Ibáñez.

Hasta el momento, las 43 intervenciones de emergencia en África suman un total de 1,15 millones de euros, repartidos en 16 países. "Todo este trabajo no habría estado posible sin la enorme generosidad de nuestros socios y colaboradores que, en unos meses en que en España se está viviendo una situación crítica, han aportado más de 700.000 euros a nuestra cuenta de emergencia", informa Clara Pardo, presidenta de Manos Unidas.

"Esta crisis nos ha revelado el verdadero sentido de palabras como desigualdad, injusticia o vulnerabilidad. Nos ha hecho conscientes de la fragilidad del ser humano y de la necesidad de actuar de manera conjunta, sin dejar a nadie atrás, para poder hacer frente a esta y a otras muchas crisis y pandemias que nos afectan. Recordamos que los males de unos, de golpe, pueden convertirse en los males de todos, hasta de los más poderosos. No dejamos pasar la oportunidad de enfrentarnos a esto juntos", alienta Pardo.


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