Festividad de la Virgen de la Esperanza


21 de diciembre de 2020. 10:00h.

Miembros de la cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza y de la Paz asistieron a la celebración presidida por el obispo Sebastià en la basílica de Sant Francesc



El 18 de diciembre, la basílica de Sant Francesc acogió un año más la celebración de la festividad de la Virgen de la Esperanza. Una misa presidida por el Obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, a la cual participaron miembros de la cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza y de la Paz y demás feligreses.

En la homilía, el Obispo se dirigió a los asistentes, especialmente a los cofrades: «Nos tenemos que preguntar si somos personas de esperanza. Ser una persona de esperanza es ser una persona que ve más allá de lo que ven nuestros ojos, de lo que tocamos con las manos, de los pasos que damos cada día. Personas que sabemos transmitir trascendencia, es decir, ayudar a la gente a ver más allá y descubrir la meta de nuestra vida, como explica el papa Francisco en su última carta encíclica».

Mons. Sebastià Taltavull puso a María como ejemplo de esperanza: «María vive de una esperanza que guía toda la orientación de su vida. Ella se puso a disposición de Dios e hizo su voluntad, dio esperanza al proyecto que Dios quería». Añadió que todos los cristianos tenemos que intentar dar y explicar a la gente los motivos de vivir, el sentido de la vida, que nos abre el corazón hacia los hermanos, hacia la confianza, hacia la caridad y hacia la esperanza. Acabó refiriéndose a las cofradías como medios para profundizar en la fe, para formarse: «las cofradías son grupos que salen a hacer el bien a aquellos que lo necesitan», concluyó.

Los miembros de la cofradía, tanto cofrades, costaleros y músicos, llenaron la basílica, siguiendo las normas de seguridad y de aforo, para la celebración de la solemne Eucaristía en honor a su excelsa patrona. Este año se presentaba a la Virgen de la Esperanza sobre su paso de palio como en las procesiones de Semana Santa y, debido a las medidas sanitarias, no se celebró el tradicional besamanos, siendo sustituido por un acto de veneración a la sagrada imagen. Al final de la celebración, se cantó la Salve a Nuestra Señora de la Esperanza. De este modo, la cofradía sigue con sus cultos, siempre siguiendo las medidas sanitarias.


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