El Obispo pidió la intercesión de san Sebastián para acabar con la pandemia


21 de enero de 2021. 10:00h.

La Eucaristía en honor al patrón de Palma ha sido el único acto de las fiestas que se ha celebrado



El Obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, rezó a san Sebastián y pidió su intercesión para acabar con la pandemia de la Covid-19 que afecta a todo el mundo desde hace ya diez meses. La Eucaristía ha sido el único acto de las fiestas del patrón de Palma que se ha celebrado este año por la crisis sanitaria. Mons. Sebastià Taltavull presidió la misa y aseguró que «no hemos renunciado a vivir la fiesta de san Sebastián -como las otras fiestas de este tiempo- con su sabor cristiano, original, haciendo caso del encargo de Jesús cuando instituye la Eucaristía y deja dicho como testamento hacéis esto en memoria mía».

Mons. Taltavull subrayó la importancia de «sentirnos corresponsables del caminar histórico de nuestro pueblo, sin renunciar a aquello que más nos tiene que configurar como tal: su cohesión, su esfuerzo compartido, sus medidas de prudencia, en una situación tan delicada en la cual nos va la salud personal y colectiva». Así, hacía un llamamiento a la responsabilidad de todo el mundo, a respetar las restricciones sanitarias en estos momentos vigentes y a renunciar a aquello que a día de hoy pasa en un segundo plano en favor de la salud colectiva. «Esto es el que hoy pedimos en nuestra oración, recordando y valorando la fe de quienes a lo largo de los siglos han invocado la intercesión de san Sebastián como protector contra la peste», dijo. Pero remarcó que la plegaria no es suficiente, sino que tiene que ir acompañada del «ayuno», en referencia a hacer los sacrificios necesarios para conseguir mejorar la situación: «ayuno, que quiere decir austeridad, renuncia, confinamiento, recorte de horarios, abstenerse de cosas muy legítimas porque otros las puedan tener, dejar de competir y cooperar, compartir y no acaparar, privarse de beneficios propios porque otros también puedan tener una oportunidad... Sabemos que el ayuno no es agradable, que es solo un medio para conseguir un objetivo que es de todos y es la salud, también de todos y para todos».

Al final de la celebración, Mons. Sebastià Taltavull se dirigió a la reliquia del brazo de san Sebastián, expuesta en el presbiterio, y pidió su intercesión, como habían hecho tantas generaciones atrás, para la liberación de la peste. Lo hizo pensando en todos los que han muerto y por todos los enfermos, confinados y quienes sufren las consecuencias de la pandemia. «Acudimos a ti, Señor, en el día de nuestro patrón de Palma, san Sebastián, en un momento muy delicado para todos nosotros y toda la humanidad. El mal de la pandemia se está extendiendo cada día más y más, creando nuevos contagios y víctimas. Queremos que toda la sociedad disfrute de salud, gracia que esperamos de vuestra bondad y el amor que nos tenéis», rogó.

Continuó haciendo referencia a que a pesar de los avances, como es la vacuna, estos momentos siguen siendo de tristeza e inseguridad: «Lo vemos en los ancianos de las residencias, los enfermos de las UCI, las familias que no pueden despedir los que acaban de morir». Ante estas situaciones de tensión que necesitan respuestas de proximidad y de confianza, el Obispo pidió a Dios que por intercesión de la Virgen María de la Salud y de san Sebastián, patrones de la ciudad de Palma, seamos buenos samaritanos: «Dadnos más fe, más esperanza, más caridad y, sobre todo, más salud».

Acto seguido, el Obispo presidió la Eucaristía en la parroquia palmesana que tiene como titular san Sebastián.

Desde los primeros siglos, justo después de las persecuciones, la Iglesia venera san Sebastián y siempre lo ha tenido como referente importante para la vida de los cristianos y de los pueblos. En Palma es invocado especialmente cuando el pueblo es atacado por la epidemia de la peste. El año 1595, san Sebastián fue venerado como Patrón de la Ciudad y en 1634 sustituyó el antiguo Patrón, el Ángel Custodio, que también lo era de la Ciudad y del Reino de Mallorca.


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