8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER


08 de marzo de 2017. 14:47h.

Cáritas trabaja para evitar las condiciones de desigualdad y poner sus derechos y su dignidad en el centro de las políticas sociales.



Desde 1911 los calendarios de todo el mundo reservan el 8 de marzo para visibilizar la realidad de las mujeres y reivindicar la lucha por sus derechos y su dignidad. Más de un siglo después, Cáritas conmemora de nuevo esta jornada internacional para llamar la atención de toda la ciudadanía y las comunidades cristianas sobre las situaciones de desigualdad y de violencia que siguen persiguiendo a las mujeres, y las dificultades que persisten en el acceso y garantía de sus derechos.

El compromiso de la confederación de Cáritas en España y en todo el mundo con las mujeres en situación más vulnerable hunde sus raíces en la propia Doctrina Social de la Iglesia, que deja patente como "la persistencia de muchas formas de discriminación que ofenden la dignidad y vocación de la mujer en la esfera del trabajo se debe a una larga serie de condicionamientos perniciosos para la mujer, que ha sido y es todavía olvidada en sus prerrogativas, marginada frecuentemente e incluso reducida a esclavitud' "(Compendio de Doctrina Social de la Iglesia 296).

Víctimas de una múltiple discriminación
A pesar de los avances que se han producido en la protección de la igualdad de las mujeres en la vida social y pública de muchos países, las situaciones de desigualdad en las que se ven sometidas cada día siguen existiendo. Gracias, sin embargo, a una mayor conciencia social y acceso de todos a la información hace que cada vez sea más difícil ocultarlas.

Cáritas es testigo de ello a través de sus diferentes recursos y proyectos en los que a lo largo de 2016 han acompañado en todo el país a miles de mujeres en situación de desventaja social. Todas ellas ponen rostro a un drama que, más allá de la estadística, persiste: son mujeres que siguen siendo víctimas de una múltiple discriminación, ya que en su condición de género, su origen, su edad, su formación laboral o su posición socioeconómica, se añade, además, los obstáculos de un modelo productivo en el que las mujeres están relegadas en relación con los hombres.

En situaciones familiares de precariedad, constatamos, además, como es la actividad femenina la que aumenta -sostenida por ocupaciones en su mayoría, precarios, parciales y mal retribuidos- y como son las mujeres las que garantizan la renta familiar. De esta manera, no sólo asumen la responsabilidad de asegurar una vida digna a sus en convertirse en sustentadoras principales de las familias, sino que también son garantes de los lazos familiares.

Los achaques de la violencia y la trata
A esta situación de desventaja social y económica se añade la lacra de la violencia de género y el feminicidio, que es consecuencia perversa de esta desigualdad estructural entre hombres y mujeres. Cáritas Española denuncia firmemente este drama intolerable, que sólo en los primeros meses de 2017 se ha cobrado ya la vida de 20 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas en el país.

A esta tragedia se añaden otras formas de violencia contra las mujeres, como es la trata con fines de explotación sexual, un fenómeno creciente en todo el mundo y que afecta especialmente a las mujeres en procesos de movilidad humana o migración. Según datos de la Organización Internacional de Trabajo, hay 21 millones de personas víctimas del trabajo forzoso en el mundo, de las cuales casi 5 millones son víctimas de trata con fines de explotación sexual.

La acción que desarrolla la red Cáritas en estos escenarios es muy intensa, tanto a través de acciones preventivas de información e incidencia pública en los países de origen y en los espacios de toma de decisiones de la comunidad internacional, como de acompañamiento y acogida en las rutas de tránsito y de destino.

Por dignidad y derecho
Las mujeres acompañadas por Cáritas en España y en aquellos países donde se apoyan proyectos de ayuda al desarrollo proporcionan testimonios admirables de determinación y de dignidad con las que, en cualquier región del mundo donde se les abren las posibilidades para hacerlo, deciden combatir sus condiciones de desventaja social y apuestan por iniciar procesos personales de apoderamiento y autonomía personal, que las convierte en protagonistas de sus vidas y, en muchos casos, en líderes de procesos de desarrollo de sus comunidades.

Con motivo de la celebración del 8 de marzo, Cáritas sigue comprometida en la construcción de un nuevo sistema económico, más justo y sostenible, a través de un modelo de Economía Solidaria, que evite la desigualdad entre hombres y mujeres, y ponga el centro de las políticas los derechos de las mujeres. Esta apuesta no se trata únicamente de un imperativo moral y de cumplimiento de los derechos humanos, sino que supone una condición indispensable para el desarrollo sostenible de los pueblos.


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