DOMINGO DE RAMOS EN LA CATEDRAL DE MALLORCA


10 de abril de 2017. 17:33h.

La procesión iniciada en el Palacio Episcopal, en recuerdo del recorrido realizado por Jesús hasta la Ciudad Santa, contó con la presencia de numerosos fieles que llenaron a continuación la Catedral.



Palmas y olivos para celebrar el preludio de la Semana Santa y, a la vez, la culminación de un itinerario cuaresmal iniciado el Miércoles de Ceniza. Es el Domingo de Ramos, que en la Catedral, como en todas las iglesias de Mallorca y todo el mundo se celebró con solemnidad. Un día que comienza con aclamaciones de triunfo y culmina con la mayor de las alegrías nunca experimentadas, y una semana que debe merecer llegar a este punto culminante para la contemplación del misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

La procesión iniciada en el Palacio Episcopal, en recuerdo del recorrido realizado por Jesús hasta la Ciudad Santa, contó con la presencia de numerosos fieles que llenaron a continuación la Catedral de Mallorca.

Mons. Sebastià Taltavull, en su homilía, recordó la necesidad de acoger a Jesús "cuando entra en nuestros pueblos", pero sobre todo "cuando entra en nuestro corazón". El himno que resuena tal día como hoy en todo el mundo, «¡Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor» "ya es el reconocimiento creyendo que Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre, que, siendo igual a nosotros en todo menos en el pecado, es el que nos ha proyectado hacia Dios y nos ha ganado una vida llena de sentido aquí y de felicidad para siempre", continúa Mons. Sebastià Taltavull.

El Domingo de Ramos marca el pórtico de unos días centrados en la Pasión de Cristo, ante la que el Obispo Sebastià nos invita a hacer oración silenciosa y contemplativa, descubriendo el misterio que esconde y revela: "un misterio de amor, el amor del Dios que se ha enamorado de su pueblo y quiere llevarlo al término más feliz para el que la ha escogido". Pero no solo eso, sino que este proceso culmina en la Resurrección: "No nos fijamos en la cruz sin la resurrección, ni en la resurrección sin la cruz", afirmó Mons. Taltavull.

El largo relato de la Pasión sugirió durante la homilía algunas preguntas y afirmaciones para la reflexión, que el Obispo Sebastià dirigió a los presentes, llegando a la conclusión de que todo ha sucedido "por nosotros y por nuestra salvación", "en actitud de adoración, recibiendo hoy a Jesús en la Eucaristía y en comunión con la Iglesia".


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