“NO SOMOS GUARDIANES DE UN SEPULCRO, SINO TESTIGOS DE CRISTO RESUCITADO”


17 de abril de 2017. 12:14h.

Mons. Sebastià Taltavull animó a los cristianos de Mallorca, en las celebraciones de Pascua en la Catedral, a ser testigos de Cristo resucitado.



Mons. Sebastià Taltavull, obispo Administrador Apostólico de Mallorca, presidió las celebraciones del Domingo de Pascua en la Catedral de Mallorca, fiesta culmen del año litúrgico en la que se conmemora la resurrección de Cristo: “La Resurrección de Jesús ha completado definitivamente el hecho de nuestra creación a imagen y semejanza de Dios, ya que en la persona de Jesús el mal, la muerte y el pecado han sido vencidos, por el hecho de que él mismo los ha cargado con él sobre su propia cruz y los ha destruido para siempre”, afirmó en su homilía el prelado. Una fiesta que, a su vez, se renueva y actualiza cada día, cada vez que celebramos la Eucaristía. En este sentido, se preguntaba: “¿Puede existir un destino más feliz? ¿Alguien puede anunciarnos un mejor sentido para la vida?”

La celebración de la Eucaristía comenzó con la tradición procesión del Encuentro, que muestra de manera gráfica la reverencia de la Virgen María a su hijo resucitado. Centenares de personas participaron en esta cita doble, a las 10:15 y a las 12 h. A esta última asistió la Familia Real, como ya es tradición en estas fechas. En ambas celebraciones, Mons. Sebastià Taltavull animó a los cristianos de Mallorca a ser testigos de Cristo resucitado. Y es en esta tierra que pisamos donde quiere aparecerse, “en este inmenso y plural campo social de nuestro país, para que le descubramos presente y le sirvamos en nuestros hermanos”. Así, recordó a todos aquellos que pasan necesidad: Los inmigrantes, refugiados, enfermos, ancianos, presos, pobres…: “Su situación desesperada, sus rostros marcados por el dolor, su esperanza aún humeante, nos están pidiendo a gritos que se desvelen en ellos brotes de resurrección, acciones valientes y comprometidas por nuestra parte que les hagan salir de su precario estado y puedan disfrutar, como todos, de la dignidad de hijos e hijas de Dios”.


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